"Always falling for these bad boys, such a challenge.
I'm getting tired, of cleaning up after them,
I think I'm ready to be a woman"
(Katy Perry-I think I'm ready)
Cuando chica siempre creí el cuento del amor eterno, del príncipe, del hombre que me iba a rescatar. Cuando llegó la época de los pololeos, la cuenta final era desastrosa. Por lo mismo, dejé de creer. Hasta comienzos de este año. Este año en el que supuestamente se acaba el mundo, este año donde dije que iba a concentrarme en subir mis notas y dejar de lado mi obsesión por encontrar el "verdadero amor".
No sé si lo encontré, no sé si es duradero y no sé por qué me empecino tanto en buscar retos, pero me fascina. Volví a tener la sonrisa tonta pegada a la cara, volví a suspirar por echar de menos a alguien y volví a creer que sí puedo crear mi propio cuento.
A.
jueves, 26 de abril de 2012
martes, 17 de abril de 2012
Pescando sin caña
"Hay tantos peces en el mar..."
Típica frase que te dicen cuando te acaban de despechar. Es cierto, hay millones de otras personas en el mundo pero en el momento no te interesan. Entonces, ¿por qué el empeño en decirle a nuestros amigos que busque a alguien más cuando es un consejo que jamás seguimos?
Cuando la decepción amorosa acaba de ocurrir, la peor frase para decir es la de los pececillos. Y en cualquier sentido, necesitamos aprender a buscar otra manera de enfrentar lo que nos pasa. La opción no es cerrar una herida abriendo otra para olvidar, sino que sanarse a uno mismo. Irse de viaje, conseguir un pasatiempo, preocuparse de la formación personal y del desarrollo de las propias capacidades. Necesitamos aprender a gozar de la soledad, más pololeos no significan mejor tiempo invertido. No necesitamos otro clavo en la madera, sino que el siguiente paso valga la pena.
Los peces se atrapan con caña. Quedan enraizados a quién los toma, no tienen posibilidad de escapar, luchan pero finalmente caen y se enredan. Eso es para una relación que se compromete a fondo, que se lanza al vacío de lo que es el amor, no para sacar risas en la juventud y para conocer sin destino fijo.
Necesitamos aprender a pescar sin caña. A experimentar, a coquetear, a usar todas todas las técnicas de seducción, a disfrutar, a pasarlo bien sin ese miedo idiota de tener que emparejarse para no pasar la vejez solo. Queda tiempo aún, y siempre dicen que lo verdadero no se busca, sino que se encuentra. Puede que a veces nos esquive, tomemos diferentes caminos o derechamente lo pierdas. Pero de una u otra manera está, no gastes mente ni corazón en lloriquear por la soltería.
Pesca sin caña, aprovecha, goza de todo lo que se puede hacer en este momento, descubre. No te amarres.
Equivócate, marcha, grita, ríe, falta a clases si quieres, llora, llénate de cultura, anda a bailar, planta un árbol. Aprende, enseña, ama, pierde. Estos años son dorados.
Vuela.
A.
A.
domingo, 15 de abril de 2012
Somos lo que somos.
Al parecer hoy nace un nuevo espacio.
Quiero saber qué es lo está pasando a mi alrededor, qué es ese griterío que escucho en la calle, las bocinas, los cantos, las mañanas y las noches. Quiero saber la historias detrás de cada colilla de cigarro que encuentro en la vereda camino al metro, de cada artista en las micros y si quienes caminan con traje por Sanhattan camino a sus oficinas son realmente felices en un mundo lleno de etiquetas, y que pasa demasiado rápido. Quiero hablar sobre todo, pero no centrarme en nada.
La entrada de hoy será sobre el ayer, sobre el pasado, sobre lo olvidado, sobre lo que surge en estos tiempos (en resumidas cuentas, porque son incontables acontecimientos para comprimir en una sola entrada) ¿Qué ha pasado con las almas que lucharon porque Chile sea un país libre? ¿Qué ha pasado con su recuerdo? Por qué los museos son más visitados por extranjeros que por chilenos, por qué esa cara de espanto al querer hablar sobre cómo se formó nuestra patria y del miedo de algunos porque los jóvenes hoy están dando la misma lucha. Una lucha que está recién comenzando, que de a poco va tomando el calor y el lugar que corresponde.
Me parece que nuestra sociedad vive rodeada del pánico al cambio. Creen que los valores se pueden hacer trizas si se aprueba el matrimonio homosexual, que nada surgirá si no es con hidroeléctricas, que el pueblo se puede levantar sólo si está contenido por la bandera de la democracia restringida y que nuestro parlamento si no se rebalsa los bolsillos no va a ejercer correctamente. Somos una sociedad con pánico de un exceso de expresión y que repudia tanto a los más liberales como a los conservadores, somos una sociedad que tiene miedo de formarse porque teme al rechazo.
Y es mágico que seamos una nación llena de diversidad, es mágico que los pensamientos y las ideas sean diferentes, lo que necesitamos es empezar a escucharnos.
"Si no podemos vivir con nuestras diferencias, contribuyamos a que el mundo sea un lugar apto para ellas" (John F. Kennedy)
A.
Quiero saber qué es lo está pasando a mi alrededor, qué es ese griterío que escucho en la calle, las bocinas, los cantos, las mañanas y las noches. Quiero saber la historias detrás de cada colilla de cigarro que encuentro en la vereda camino al metro, de cada artista en las micros y si quienes caminan con traje por Sanhattan camino a sus oficinas son realmente felices en un mundo lleno de etiquetas, y que pasa demasiado rápido. Quiero hablar sobre todo, pero no centrarme en nada.
La entrada de hoy será sobre el ayer, sobre el pasado, sobre lo olvidado, sobre lo que surge en estos tiempos (en resumidas cuentas, porque son incontables acontecimientos para comprimir en una sola entrada) ¿Qué ha pasado con las almas que lucharon porque Chile sea un país libre? ¿Qué ha pasado con su recuerdo? Por qué los museos son más visitados por extranjeros que por chilenos, por qué esa cara de espanto al querer hablar sobre cómo se formó nuestra patria y del miedo de algunos porque los jóvenes hoy están dando la misma lucha. Una lucha que está recién comenzando, que de a poco va tomando el calor y el lugar que corresponde.
Me parece que nuestra sociedad vive rodeada del pánico al cambio. Creen que los valores se pueden hacer trizas si se aprueba el matrimonio homosexual, que nada surgirá si no es con hidroeléctricas, que el pueblo se puede levantar sólo si está contenido por la bandera de la democracia restringida y que nuestro parlamento si no se rebalsa los bolsillos no va a ejercer correctamente. Somos una sociedad con pánico de un exceso de expresión y que repudia tanto a los más liberales como a los conservadores, somos una sociedad que tiene miedo de formarse porque teme al rechazo.
Y es mágico que seamos una nación llena de diversidad, es mágico que los pensamientos y las ideas sean diferentes, lo que necesitamos es empezar a escucharnos.
"Si no podemos vivir con nuestras diferencias, contribuyamos a que el mundo sea un lugar apto para ellas" (John F. Kennedy)
A.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)